Título La Viuda Millonaria
Artista Santiago Rojas
Album Grandes Exitos
N.- Visitas 938 visitas en esta publicación

Estando yo jovencito
me di la mano con la viuda de una hacienda
ella tenía más o menos 70 años
pero cuando se arreglaba quedaba como una reina.

 

La cosa empezó una tarde
cuando mi madre converso una rato con ella
yo si note que ese otro día en la mañana
mi mamá me compro ropa y una bicicleta nueva.

 

El cuarto día por la tarde
llego la viuda a mi casa en una yegua
y le dijo a mi mama: “¿oiga señora la laguna dónde queda?
para que mi yegua coma y un poco de agua que beba
y si no queda tan lejos porque su hijo no me lleva”.

 

La acompañe con cariño
y en el camino me dijo en forma sincera
“escúcheme hijo, soy la viuda millonaria
y ando buscando un muchacho que me quiera
que conozca bien de llano y que sea de familia buena
y que para andar conmigo de gancho no le dé pena”.

 

Yo le dije eso es conmigo
pero primero es preciso que comprenda
yo necesito que usted me ponga a mi nombre
unas 400 reses con cuatro leguas de tierra.

 

Me dijo: “no se preocupe,
si nos casamos tendrá todo lo que quiera
y andará para arriba y para abajo
conmigo siempre a su lado ya que soy su compañera”.

 

La tarde del casamiento
cuando llegue a la iglesia con la vieja
cuatro muchachas que estaban cerca a la puerta
cuando nos vieron formaron una rochela
diciendo: “¡qué cosa rara!, la novia nada que llega
pero el novio llego alante abrazado con la suegra”.

 

Realizado el casamiento, nos esperaba en la calle una ranchera
para llevarnos hasta la fiesta de gala
donde esa noche había gente como piedra
mis amigos me decían: “te felicito, panela
pero, ¿dónde está tu esposa que has llegado con tu abuela?”.

 

Como yo era muy muchacho
tenía que hacer todo lo que ella dijera
un día me dijo: “vamos un momento al pueblo
yo voy manejando el carro o si no de pasajera”.

 

Como yo estaba aprendiendo
entrando al pueblo me monte por una acera
pero no vi que había matado a un musiú
que estaba en ese momento en la puerta de una tienda.

 

Ella arregló todo aquello con abogado, con palanca y con moneda
y al dirigirnos donde ella tenía una quinta
una muchacha estaba esperando afuera
y le dijo: “mamaíta, yo me vine de Inglaterra
porque hace 24 horas allá se prendió la guerra”.

 

La muchacha muy curiosa, le preguntó que de qué parte yo era
y la viejita le respondió con malicia:
“este es un niño que yo tengo allá en la hacienda
pa’ que revise el ganado y a las gallinas le atienda
le eche comida a los gatos, a un cochino y a una perra”.

 

Yo recordé claramente
lo que mi primo me dijo una nochebuena:
“esa viejita con la que tú te casaste
se le han muerto cuatro esposos porque ella los envenena”.

 

La muchacha y su mamá aquella tarde preparaban una cena
y yo también un tubo de mata ratas
se lo vacié completico en la taza de una avena.

 

Yo me escondí entre el solar
y entre la quinta se prendió la sampablera
cuando la joven vio el estuche del veneno
a su mama le dijo en forma altanera:
“no te cases con criaturas que sólo aspiran monedas
además tu esta viejita y te la pasas enferma”.

 

La viejita le contesta
muerta de rabia: “muchacha no seas grosera
no tengo canas y arrugas sobre mi cara
y ahora es cuando yo me considero tierna
con viejos no quiero nada porque eso me desconsuela
¿qué hago con caja y sin fósforo con cigarro y sin candela?.

 

Artista: Santiago Rojas.

Letras Relacionadas
    No hay letras relacionadas
Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *.

Deja un comentario